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De esos tus abismos


Sin querer me encontré con tus ojos,
me sorprendieron en mi paso por el mundo,
no pude seguir de frente:
había tanta verdad en esos tus abismos.

No tuve más remedio que dejar la ruta,
era más fuerte que yo y tenía que contemplarte:
he aprendido lo suficiente para entender
que eso que tú guardas es también el motivo de mi viaje.

Muy despacio mi corazón emprendió esa vía,
y llegué allá donde habitan tus batallas,
allá donde mora y danza el alma tuya,
tu alma inquieta, que canta y vive y se muere.

Llegué a tu santuario y me quedé en silencio,
toda tu nostalgia era un mar inquieto: estaba amaneciendo;
toda tu fuerza era en ese instante una hoguera interminable:
lloré también, lloré sin tiempo por todo lo que había faltado.

Con el alma fuera, intemporal y renacido sentí tu aliento a través de mí:
toda tu selva y todo tu bosque se me habían quedado dentro.
Agradecido quise buscar tu frente y ponerte un beso;
sabías también quién era, dejaste entrar mi corazón...

(Photo by MPM - All Rights reserved)

De una pasión escondida

Ando buscando la pasión perdida,
esa que surge para nutrir la tierra herida,
esa de luces frente a la sombra de una noche irremediable,
ando buscando las tormentas de un nacimiento,
los gritos de parto de un corazón con alas,
ando buscando tu mirada para asomarme en tus batallas:
las del viento, las de tus desiertos desenfrenados;
ando buscando tus ojos para meterme con el alma tuya,
para mirarla de frente y sin excusas,
para acercarme suave allá donde moran tus secretos
e ir sintiendo como el fuego abraza sin remedio nuestra calma,
como fecunda nuestra identidad perdida,
y como por su gracia renacen de nuevo nuestras alas.

Maridin

Maridin ven a tomar estas voces nuestras,
te las traigo desde la región de los truenos;
allá donde habita también tu corazón,
allá donde dejaste el alma tuya.

Maridin no te quedes sin aliento,
no hoy que nos hace tanta falta el aire,
no hoy que la tierra se llenó de espanto;
no nos abandones: estamos pronunciando tu nombre.

Maridin no construyas más murallas,
la vida va tan rápido el tiempo se nos acaba;
aún nos queda por dar batalla, no me dejes;
si no hubiera visto en tus ojos: me niego abandonarte.

Maridin sé bien la materia que te forma;
te digo, sal de ahí y anda con nosotros;
el mundo nunca será fácil, que tú quieres;
ven conmigo, no suena aún la hora de la muerte.

A salvo

Quiero abandonarte ahora que estamos intactos;
ahora que hay distancia y un mar entre los dos:
ahora que estamos a salvo.

No me digas más que ves en mi una bendición;
no me digas más que te parezco un ángel,
quizás mañana reine el odio o la desilusión.

No te quiero ver tampoco musa,
sé que puedes ser también terrible;
que puede que mañana no te importare nada:
ni lo bello, ni este pacto, ni el amor.

Quiero abandonarte ahora que estamos intactos,
ahora que aún creemos en lo que no existe,
ahora que estamos a salvo: sin dolor.

Sin te quiero

Prometo no decirte otra vez te quiero,
no al menos en el curso de este tiempo;
no al menos ahora que te cubrió el invierno.

Prometo guardar silencio;
prometo quedarme a solas,
y guardar esta frase a puños,
ahogarla sin cuartel,
tanto como nos haga falta.

Ixtlán

Ya voy marchando internándome de nuevo en los caminos,
ya voy sintiendo el trote y el viento frío sobre la cara,
ya voy de nuevo a Ixtlán, al valle del Anáhuac: no importa.

Ya se me va nublando la mirada de sentirlo todo y no quererme agarrar a nada,
ya siento desvanecer tu isla desoladoramente consumida en mis entrañas.

Ya voy viviendo el desexilio o el exilio o los dos;
ya estoy de nueva cuenta en duelo frente al ángel frente al hombre,
ya llevo de nuevo el canto y el intento en el fuego de las alas.
Ya viene mezclándose a través de mi todo este tiempo y el prodigio y el mañana.

Sin estrategia

Tu presencia me alcanza aunque no quiera,
llevo el aroma de tu cuerpo fundiéndose en mi piel,
y te llevo entre mis horas
hundida en todo lo que soy,
como mi estandarte como mi color,
no puedo desterrarte
pues al hacerlo me marcharía yo mismo,
renunciando absurdamente a esta bendición.

Ya no tengo un plan,
mi única estrategia es el amor.


Mi paso

A través de tus ojos grandes me he visto reflejado.
Sé que tus pasos llevan los míos a través de las rutas,
a través de los caminos que me vieron ser.

Eres mi mejor obra, sueño y estrategia,
y todo el mal de este mundo no me turba si miro a través de ti.
Eres mi voz, un poema tierno y necesario;
una flor que nació en mi intento por salvar lo bello,
don de un angel, hay dos alas en tu amor.

Tu presencia soy yo mismo a través del tiempo,
de estos años, de este intento, de mi paso por aquí.

No existes

Ya sé que mis pasos no te alcanzan,
ya sé que no existo verdaderamente;
tú tampoco existes;
eres metáfora de un cuento,
personaje de este sueno:
pasamos la vida soñando.

¿A dónde me llevan entonces estos pasos?
seguro que me acercan a la muerte.
No importa el camino,
no importamos tú ni yo tan definitivamente;
en el sueño o despiertos,
siempre nos acercamos a la muerte.